martes, 6 de julio de 2010

Explosivamente eróticas ...

Las mujeres cultas pueden llegar a ser explosivamente eróticas. No estoy hablando ni de exhibiciones académicas, ni de hipersexualidad, ni de personalidades dominantes. Hablo del privilegio de combinar el cuerpo femenino con una especie de asertividad sexual; un privilegio que siempre me hubiera gustado ensayar. Hablo de una cierta magia de la seducción.

Pero las desventajas son mayores. La mujer culta intimida a muchos hombres, tanto o más que la belleza física extrema. No es raro que la supervivencia social, la dramaturgia de la rutina, impulse a la mujer a modular sus competencias culturales y sexuales; siempre a la baja.

No es mi caso. Otros hombres sentimos una especial atracción sexual en estas situaciones. Ante una mujer culta que se siente atractiva, que se reconoce a si misma como hembra; sin que, por ello, deje de ser inmune a todos nuestros miedos.

Creo que un buen ejemplo es Bell. En el Diario de Bell se adivina a una hechicera de la seducción.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario